Algunos puntos sobre el porteo de prematuros: Pida consejo médico para cualquier niño con seguimiento médico o prematuro y esté muy atento a despejar sus vías respiratorias y observarlo durante el tiempo de porteo.
Cuando se prepara el alta de grandes prematuros hospitalizados durante varias semanas, el fular permite a los padres salir del servicio de Neonatología y volver a casa con una herramienta y una confianza mayor (o más bien "menos mermada"). Esto lo convierte en un objeto transicional y un punto de referencia tanto para los padres como para el bebé.
En principio, se puede usar el fular a partir de 2 kilos, cuando el niño tiene respiración autónoma, pero siempre dependerá del protocolo del servicio donde se encuentre. Es interesante entonces que los padres utilicen el mismo fular que tendrán en casa y que no lo laven.
El porteo, entre otras cosas, ayuda a pasar de la etapa en la que uno está "preocupado" por su hijo a la etapa en la que uno "se ocupa" de su hijo. Una vez más, esto con la perspectiva de volver a casa con su bebé.
El bebé será llevado en alto, en Posición Ventral Descentrada, con su cabeza sobre el hombro del portador:

El fular permite que la cabeza esté sostenida sin estar aplastada. Cuando se regresa a casa, esto permite tener las manos libres para pequeñas tareas. Sin embargo, es interesante sostener la cabeza uno mismo para mantener el contacto con el bebé prematuro y no "olvidarlo" (este es un concepto que se encuentra en el "método canguro").
En cuanto al personal sanitario, dependiendo de los protocolos del servicio, el personal puede tener un bebé en el fular y continuar con ciertas tareas del trabajo diario, si los padres están ausentes o de acuerdo. El porteo es, por supuesto, también primordial para los bebés nacidos a término pero hospitalizados, ya que los padres no siempre pueden estar a su lado.