Las manos están disponibles para numerosas actividades cotidianas como las compras, las tareas domésticas, los desplazamientos...


Es particularmente práctico para seguir ocupándose de los hermanos y hermanas del bebé. Esto también permite desconectarse un poco del bebé a nivel mental, particularmente cuando este es muy demandante de atención, sin por ello mantenerlo a distancia: su necesidad de contacto satisfecha, el bebé estará más calmado y el portador podrá relajarse física y mentalmente.
