Estelle
Parent porteur
Practicamos el porteo ergonómico con Love Radius desde hace más de un año. Mi segundo hijo, Louis, era y sigue siendo un bebé con intensas necesidades de contención y tranquilidad. Durante su primer año, lloraba muchísimo, no soportaba ni que lo dejáramos, ni que lo perdiéramos de vista.
El porteo nos permitió satisfacer sus necesidades, creando al mismo tiempo un vínculo maravilloso con él, que aún perdura. Hoy puedo decir que el porteo nos salvó la vida. Nuestros hábitos fueron cambiando gradualmente, hasta que solo usábamos fulares o portabebés. Ya sea en casa o para cualquier salida.
El porteo se convirtió en un aspecto tan representativo del vínculo con mi hijo que se transformó en un tatuaje, inspirado en una foto nuestra, para mantener siempre esa imagen de fusión, de prolongación del embarazo. Guardo maravillosos recuerdos del porteo, especialmente aquel en el que, al ver mi perfil redondeado, ¡un empleado del supermercado me dirigió a las cajas prioritarias pensando que estaba embarazada!