Para un recién nacido (0–3 meses), recomendamos ante todo el fular de porteo: la posición a medida que ofrece respeta mejor la fisiología, favorece la digestión (menos cólicos y reflujos), regula la temperatura y estimula el vínculo gracias al piel con piel. También prolonga la sensación de seguridad del vientre materno — nada trivial en las primeras semanas.
Si los nudos te asustan, el sling es una excelente alternativa: mismos beneficios, instalación exprés. El portabebés también es perfectamente adecuado, pero no ofrecerá la misma sensación que el fular :)