¡Estemos orgullosos y felices por nuestros hijos!
¿Por qué? Porque el porteo fisiológico se practica cada vez más, ¡aunque existe desde tiempos inmemoriales!
Aunque todavía es practicado mayoritariamente por las mamás, los papás se están uniendo poco a poco y se están volviendo cada vez más adeptos.
Como papá porteador, el porteo representa para mí un cuarto trimestre de embarazo. Es estar lo más cerca posible de este pequeño ser que necesita protección. Es sentir un poco a nuestro turno lo que puede vivir la mamá durante 9 meses. Este cuerpecito cálido, que duerme tan plácidamente, esta respiración, esta tranquilidad, esta calma. Esta nueva vida.
Son momentos solo para nosotros con nuestro hijo, momentos que tejen, más fuerte y casi instantáneamente, nuestros vínculos con nuestro bebé.
Obviamente, así de repente, parece insuperable. Ya sean los nudos, el miedo a cargar a este pequeño ser, los ajustes. Pero lo intentamos y al final acabamos adorándolo. (Además, hay disponibles tutoriales, instrucciones, talleres).
En cualquier caso, como papá, puedo deciros que vale la pena vivirlo y me habría arrepentido de no haber porteado nunca a mis hijos.
Queridos papás, portead a vuestros bebés. Os agradeceréis haberlo hecho, por vosotros, pero sobre todo por ellos. En el momento en que mi tercer bebé está a punto de asomar la nariz, estoy ansioso por verle y poder tenerlo justo aquí, contra mí.
Vincent, papá porteador de Esteban y Olivia
