Mochilas Portabebés
Lleva a tu hijo de 0 a 36 meses (a partir de los 6 meses sin el kit de extensión). Ultra cómodos en todas las estaciones y fisiológicos, el HoodieCarrier y el PhysioCarrier te acompañan para dormir poco en casa, así como para largas caminatas al otro lado del mundo.
Todos los mochilas portabebés ¿Como escoger?
Fulares
Durante los primeros meses, nada igualará jamás al fular del bebé y al contacto piel con piel que permite. Esto favorece la regulación del celo, la lactancia, la oxitocina... ¡Tendrás las manos libres! Para los bebés, el fular permite hacer una transición con el útero materno prolongando la sensación de seguridad. La posición fisiológica conduce a una mejor digestión y por lo tanto menos reflujo, cólico.
Todos los fulares ¿Como escoger?
Bandoleras
Disfruta de los beneficios del portabebés: regulación térmica, lactancia, tranquilidad del bebé, manos libres... ¡Sin hacer nudos! En 45 segundos instala al bebé y luego sigue viviendo y saliendo mientras lo tranquiliza desde el nacimiento, hasta los 14 kg.
Todas las bandoleras de anillas ¿Como escoger?
bolso cambiador
Ropa de abrigo

¡Testimonio de un papá como los demás!

¡Sabes que eres padre o madre cuando tu portabebés se convierte en el único medio de dormir a tu bebé! 

Antes de empezar, ¿quién es papá Chouch? 

Es un papá bloguero al que le encanta proponer citas para todos los padres con sentido del humor y que comparte lo mejor de la web parental. ¡Nos cuenta su experiencia con el porteo! 

 ¡Lo llevé por necesidad y luego por placer!

Jules tenía 4 meses cuando comenzó sus días en casa de la cuidadora. Estaba triste de dejarlo por la mañana pero también tan feliz de poder ir a tomar un café, hacía tanto tiempo que ya no recordaba qué sabor tenía. Durante 3 años, lo llevé y fui a buscarlo cada día. Fue durante ese período cuando me di cuenta de que tendría que cargar el carrito por todas las escaleras del metro… y que eso no era viable en absoluto. Así que tuve que encontrar una solución. El portabebés surgió como la más lógica y la más sencilla. Sencilla… Eso es lo que imaginaba antes de ponerme a estudiar los modelos y todas las posibilidades que se me ofrecían: fular portabebés, portabebés fisio o preformado, sobre el vientre o sobre la espalda. Más de 2000 posibilidades sin contar los numerosos colores. Tras reflexionar y tener en cuenta las distintas opiniones (que a veces son tan tajantes como los nuevos dientes de tu hijo que te mordisquean los dedos), opté por el PhysioCarrier. Los fulares portabebés me tentaban bastante, pero como me cuesta hacerme los cordones de los zapatos me dije que no era serio. ¡El portabebés era por tanto una buena opción para mí como principiante! Empecé a llevarlo todos los días durante los 40 minutos de paseo diario. Eso nos permitió construir una bonita relación padre-hijo. Le hablaba en cada paseo, explicándole mi día, preguntándole si el suyo había ido bien. Tomaba un «Bou» como respuesta positiva cuando en realidad no sabía nada. Luego lo porté mucho más y no solo para ir a casa de la cuidadora. Por supuesto, empecé a llevarlo menos cuando comenzó a caminar, lo que ocurrió a sus 13 meses. Seguía haciéndolo en los trayectos diarios pero, como padres, ¡estamos tan orgullosos de verlo caminar! En una palabra, adoré ese período en que charlábamos, en que saltaba para hacerlo reír, en que le mostraba las hojas de los árboles. Lo que más me gustó fue cuando paseábamos, mi mujer y yo con el portabebés, cuando la gente nos miraba con ternura… Sobre todo cuando veían a un hombre llevando a su bebé… bueno, ahí seguramente era porque con mi complexión pensaban que estaban viendo un canguro. Un abrazo a todos. Papá Chouch

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