Rebajas
Mochilas Portabebés
Lleva a tu hijo de 0 a 36 meses (a partir de los 6 meses sin el kit de extensión). Ultra cómodos en todas las estaciones y fisiológicos, el HoodieCarrier y el PhysioCarrier te acompañan para dormir poco en casa, así como para largas caminatas al otro lado del mundo.
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Fulares
Durante los primeros meses, nada igualará jamás al fular del bebé y al contacto piel con piel que permite. Esto favorece la regulación del celo, la lactancia, la oxitocina... ¡Tendrás las manos libres! Para los bebés, el fular permite hacer una transición con el útero materno prolongando la sensación de seguridad. La posición fisiológica conduce a una mejor digestión y por lo tanto menos reflujo, cólico.
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Bandoleras
Disfruta de los beneficios del portabebés: regulación térmica, lactancia, tranquilidad del bebé, manos libres... ¡Sin hacer nudos! En 45 segundos instala al bebé y luego sigue viviendo y saliendo mientras lo tranquiliza desde el nacimiento, hasta los 14 kg.
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bolso cambiador
Ropa de abrigo

Berrinches del bebé: ¿mito o realidad?

El bebé aún no ha descargado el paquete de lenguaje y cortesía, ¡pero llegará!

¿Puede un bebé de pocos meses hacer caprichos?

Es importante recordar que su recién nacido o bebé de pocos meses aún no tiene las capacidades cerebrales para hacer chantaje o los famosos caprichos.

El proceso de chantaje, capricho, manipulación requiere ya haber adquirido el lenguaje. Además, esto requiere una actividad cognitiva mucho más evolucionada que la del recién nacido y del bebé generalmente en edad de ser porteado (recién nacido = sin lenguaje verbal).

Sepa no obstante para más adelante que estas etapas de negociación, manipulación (no importa cómo las llame) se inscriben en las diferentes etapas de aprendizaje de la comunicación del niño pequeño. Note que hablamos aquí del niño pequeño y no del bebé en edad de ser porteado.

A veces ocurre que se asemeja a un capricho lo que en realidad es una simple reacción no verbal del bebé, que por el momento solo tiene para comunicarse gestos torpes, llantos y gruñidos, ciertamente lindos a veces pero francamente agotadores en una fila de espera.

No es contra usted, ni premeditado para probar su autoridad parental (como podría ser el caso de un niño de 4 años). Si llora, es que está comunicando una necesidad o una reacción al contexto (calor, frío, hambre, descubrimiento de un objeto...). A veces son etapas frustrantes tanto para el niño como para el adulto.

Podemos escuchar estas frases "Déjalo llorar, te está probando, hace caprichos...". Pero si es un bebé pequeño, ahora sabe que no es el caso. Le está comunicando una necesidad con sus medios reducidos. Una necesidad de atención, de alimento, de calor... ¡a usted le toca descubrir cuál para responder a ella!

¿A partir de qué edad un niño / bebé hace caprichos?

Es difícil dar una edad precisa en cuanto a la adquisición de la capacidad de su hijo para hacer caprichos, pero la literatura sobre el tema a menudo coincide en 18 meses - 2 años. 

Su hijo debe primero ser capaz de desear algo y expresarlo. A esta edad, puede comenzar a probar sus propios límites y los de sus seres cercanos (usted, por lo tanto). Tenga en cuenta una vez más que su hijo no premedita sus crisis con el objetivo de irritarle, sino más bien para descubrir y por lo tanto conocer el marco y los límites. Para aprender los límites, es necesario precisamente traspasarlos para experimentarlos. Durante ese momento, es usted, el padre, quien encarna el límite y contra el cual su hijo va a entrar en contacto. Y sí, es un momento a veces irritante si olvidamos que se trata de hecho de un aprendizaje.

Para hacer la diferencia entre deseo/"capricho" y necesidad, puede por lo tanto si es posible intentar comprender lo que su hijo siente o busca. Puede ser difícil saber si se trata de una petición motivada por un deseo o de una necesidad. En la mayoría de los casos, es el adulto (sobre todo si está poco disponible o concentrado) quien percibe una necesidad de comunicación del niño como un capricho. Percibimos la punta del iceberg como el capricho sin ver la necesidad debajo (necesidad de comer, de atención, de jugar...).

En resumen, en lo que nos concierne aquí con el porteo y los bebés, no tendremos realmente que gestionar caprichos.